ESTRATIGRAFÍA DE AUTOR: LA VIBRACIÓN DEL MINERAL
EL TACTO: LA MATERIA QUE SE EXPRESA Imagina recorrer con la mano la superficie de este cajón. No es una capa inerte; es una piel mineralizada que respira. Al tocarla, sientes primero la frialdad noble y la sonoridad pétrea del estuco de Cal de Morón y Blanco de España, petrificados por nuestro alumbre calcinado. Pero, tras ese primer encuentro, la yema de tus dedos descubre una sedosidad profunda, un brillo sordo y elegante que solo la emulsión de ceras al encausto y el pulido con ceniza lavada pueden otorgar. Es la misma sensación táctil que buscaban los maestros en los muebles de cámara hace tres siglos.
EL CROMATISMO VIVO DEL SIGLO XVIII Lo que ves en estas imágenes es cromatismo orgánico. Al carecer de resinas sintéticas y plásticos, el color no es estático ni artificial.
- Pigmentos y Luz: Debido a la naturaleza de nuestros pigmentos y materiales orgánicos, la luz no rebota en la superficie, sino que penetra en los estratos. Esto genera una refracción mineral que hace que el color vibre y cambie de tono según la hora del día o la iluminación de tu estancia.
- El Brillo Sordo: No encontrarás aquí reflejos plásticos. Es un brillo profundo que nace de dentro de la materia, exactamente igual que en un taller del Siglo XVIII, donde cada pieza era única según cómo la luz dialogaba con los materiales del artesano.
TU MIRADA Y EL MONITOR Entiende que la profundidad de esta estratigrafía es tan rica que cualquier dispositivo o monitor solo puede captar una parte de su alma. La variación de color que percibes es la prueba de que estás ante materia viva. Poseer este acabado es aceptar el regalo de una superficie que cambia, que tiene matices infinitos y que, al natural, revela la verdadera nobleza del Siglo de Oro español.